La verdad sobre el mar y las quemaduras solares: ¿cura o irrita?
El verano es la época del año en la que más disfrutamos del sol y del mar, pero también en la que más riesgo tenemos de sufrir quemaduras solares. Estas son lesiones en la piel causadas por la exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV), que puede provocar inflamación, enrojecimiento, dolor, ampollas e incluso fiebre1.
Muchas personas creen que bañarse en el mar puede ayudar a curar o aliviar las quemaduras solares, pero ¿es esto cierto o solo un mito? En este artículo vamos a analizar los efectos del agua salada en la piel quemada por el sol y a ofrecer algunos consejos para prevenir y tratar las quemaduras solares de forma adecuada.
¿El agua salada cura las quemaduras solares?
No hay evidencia científica que respalde la idea de que el agua salada tenga propiedades curativas para las quemaduras solares. De hecho, algunos estudios sugieren que el agua salada puede tener efectos negativos en la piel dañada por el sol, como aumentar la deshidratación, la inflamación y el riesgo de infección23.
Esto se debe a que el agua salada tiene una concentración de sales mayor que la del líquido intersticial de la piel, lo que provoca una pérdida de agua por ósmosis. Esto hace que la piel se reseque y se agriete, lo que dificulta su regeneración y favorece la entrada de microorganismos patógenos4.
Además, el agua salada puede irritar la piel sensible y provocar picor, ardor y escozor, especialmente si hay heridas abiertas o ampollas. Esto puede aumentar el malestar y el riesgo de cicatrices5.
Por otro lado, el agua salada no protege de los rayos UV, por lo que seguir expuesto al sol después de bañarse en el mar puede empeorar las quemaduras solares. Por eso es importante aplicar un protector solar resistente al agua antes y después de nadar, y evitar las horas de mayor radiación solar (entre las 10 a.m. y las 4 p.m.)6.
¿Qué beneficios tiene el agua salada para la piel?
A pesar de lo dicho anteriormente, el agua salada no es del todo mala para la piel. De hecho, tiene algunos beneficios cuando se usa con moderación y precaución. Algunos de ellos son:
- El agua salada tiene un efecto exfoliante, ya que ayuda a eliminar las células muertas y las impurezas de la superficie de la piel, dejándola más suave y limpia7.
- El agua salada tiene un efecto antiinflamatorio, ya que ayuda a reducir el enrojecimiento y la hinchazón de la piel, siempre que no esté muy irritada o lesionada8.
- El agua salada tiene un efecto antiséptico, ya que ayuda a prevenir o combatir algunas infecciones bacterianas o fúngicas de la piel, como el acné o la tiña9.
- El agua salada tiene un efecto relajante, ya que ayuda a liberar tensiones musculares y a mejorar el estado de ánimo, lo que puede beneficiar a la salud general de la piel.
¿Cómo prevenir y tratar las quemaduras solares?
La mejor forma de evitar las quemaduras solares es protegerse adecuadamente del sol. Para ello se recomienda:
- Usar un protector solar con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30, que bloquee tanto los rayos UVA como los UVB. Aplicarlo media hora antes de salir al sol y reaplicarlo cada dos horas o después de sudar o mojarse.
- Usar ropa adecuada, como camisetas, pantalones largos, sombreros y gafas de sol, que cubran las zonas más expuestas al sol. Elegir tejidos ligeros, holgados y de colores claros.
- Buscar la sombra siempre que sea posible, especialmente en las horas de mayor radiación solar. Usar sombrillas, toldos o árboles para resguardarse del sol.
- Beber mucha agua para mantenerse hidratado y evitar el golpe de calor. Evitar el consumo de alcohol, café y bebidas azucaradas, que pueden favorecer la deshidratación.
Si a pesar de estas medidas se produce una quemadura solar, se recomienda:
- Retirarse del sol inmediatamente y buscar un lugar fresco y ventilado.
- Aplicar compresas frías o paños húmedos sobre la zona afectada para aliviar el dolor y la inflamación. No usar hielo directamente sobre la piel, ya que puede causar quemaduras por frío.
- Aplicar cremas o geles hidratantes y calmantes que contengan aloe vera, caléndula o manzanilla. Evitar los productos que contengan alcohol, perfume o colorantes, que pueden irritar la piel.
- Tomar analgésicos o antiinflamatorios como el paracetamol o el ibuprofeno para reducir el dolor y la fiebre. Seguir las indicaciones del prospecto o del médico y no exceder la dosis recomendada.
- Beber mucha agua para reponer los líquidos perdidos y evitar la deshidratación.
- No reventar ni arrancar las ampollas, ya que pueden infectarse y dejar cicatrices. Cubrir las ampollas con gasas estériles y cambiarlas a diario. Si las ampollas son grandes, dolorosas o se infectan, consultar con un médico.
- Proteger la piel quemada del sol hasta que se cure completamente. Usar ropa que cubra la zona afectada y un protector solar de alto FPS. Evitar bañarse en el mar hasta que la piel esté recuperada.
Conclusión
El mar y las quemaduras solares no son una buena combinación. El agua salada puede resecar, irritar e infectar la piel quemada por el sol, lo que puede empeorar la situación y retrasar la curación. Por eso es importante prevenir las quemaduras solares con una buena protección solar y evitar bañarse en el mar si ya se ha sufrido una quemadura.
Sin embargo, el agua salada también tiene algunos beneficios para la piel, siempre que se use con moderación y precaución. El agua salada puede exfoliar, desinflamar, desinfectar y relajar la piel, lo que puede mejorar su aspecto y salud.
En definitiva, el mar puede ser un aliado o un enemigo para la piel, dependiendo de cómo se use. Lo más importante es cuidarse del sol y disfrutar del verano con responsabilidad.
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